Por Patricia Almarcegui
Hola
Querido Ignacio :
Leo, por fin, tu guión, de un golpe en una tarde gris de NY.
Me gusta. Sobre todo porque ya se me ha grabado un poco como una peli; he visto las escenas que darán voz al silencio de esos protagonistas. Eres, por otro lado, creo, un escritor. Y no solo porque ames a Celan, si no porque los diálogos son audaces, pero sin un deseo de sentar cátedra o ser ingenioso, como ocurren con otros guiones que he leído, y eso me hace desear ver las imágenes que surgirán o acompañaran a esas palabras. Me han interesado sobre todo dos cosas: que las cosas se precipitan enseguida desde el comienzo en todas las historias y esa historia tan humana, y tan fuera de la realidad, que es el agradecimiento, el de Daniel hacia Manuela. Un agradecimiento, casi diría fidelidad, muy de novela negra, muy del cine americano también. Y del cual tengo que decir que al principio no lo he visto como una razón suficie nte del interés de Daniel por ella, aunque luego el destino lo ha colocado todo en su sitio, bien por tu parte. Manuela muere y Daniel, no, y eso que han compartido en un momento determinado su destino, la fatalidad y que, bien construido, vienen de mundos o extracciones sociales semejantes. Así que por qué uno sí y otro no. Ah, la Niemandrose o la nada que nos une:
Felicidades amigo y ánimo con tu rodaje
Patricia
Querido Ignacio :
Leo, por fin, tu guión, de un golpe en una tarde gris de NY.
Me gusta. Sobre todo porque ya se me ha grabado un poco como una peli; he visto las escenas que darán voz al silencio de esos protagonistas. Eres, por otro lado, creo, un escritor. Y no solo porque ames a Celan, si no porque los diálogos son audaces, pero sin un deseo de sentar cátedra o ser ingenioso, como ocurren con otros guiones que he leído, y eso me hace desear ver las imágenes que surgirán o acompañaran a esas palabras. Me han interesado sobre todo dos cosas: que las cosas se precipitan enseguida desde el comienzo en todas las historias y esa historia tan humana, y tan fuera de la realidad, que es el agradecimiento, el de Daniel hacia Manuela. Un agradecimiento, casi diría fidelidad, muy de novela negra, muy del cine americano también. Y del cual tengo que decir que al principio no lo he visto como una razón suficie nte del interés de Daniel por ella, aunque luego el destino lo ha colocado todo en su sitio, bien por tu parte. Manuela muere y Daniel, no, y eso que han compartido en un momento determinado su destino, la fatalidad y que, bien construido, vienen de mundos o extracciones sociales semejantes. Así que por qué uno sí y otro no. Ah, la Niemandrose o la nada que nos une:
Felicidades amigo y ánimo con tu rodaje
Patricia
Patricia Almarcegui, escritora.